Yo tampoco entendía #NiUnaMenos, hasta que entendí

14 comentarios en “Yo tampoco entendía #NiUnaMenos, hasta que entendí”

  1. Me gusta como fue tu epifanía, es interesante!. Muy bueno como puntualizás cada una de las dudas y cabos sueltos que andan dando vueltas en el consciente colectivo!. Muy bueno, lo voy a compartir 🙂

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  2. Esto me parece que no es cierto sólo para las mujeres “es enormemente difícil para una mujer no resignar ni la familia ni la carrera”. Si un hombre y una mujer ambos tienen su carrera, al tener hijos van a tener que sentarse a charlar cuál de ambas carreras despriorizar, o si despriorizar a los hijos y mandarlos con niñeras/guardería. En una pareja machista, esa discusión tiene un resultado probable. En una pareja más moderna, tiene otro resultado probable

    “si uno se porta bien, le pasan cosas buenas, y que si uno se porta mal, le pasan cosas malas. Entonces “la lógica dice” que prevenir las cosas malas es fácil, sólo tengo que portarme bien”. Decir “algo habrá hecho” ante la violencia es falacia de afirmación del consecuente

    Ayer estuve dos horas debatiendo con mi novia sobre si la violación es siempre traumática, en un contexto de #NoMeansNo o incluso en #YesMeansYes. Y sobre el significado del consentimiento a tener sexo. Ella tiene la posición feminista y yo la machista. Yo digo que si la única forma de dar consentimiento a tener sexo es decir inequívocamente que sí, y cualquier otra cosa es una violación, entonces eso significa que no todas las violaciones son traumáticas para la mujer, y eso devalúa el sufrimiento de todas las mujeres que fueron violadas según la definición tradicional (con violencia física)

    #NadieMenos, obviamente, en lo que respecta a los crímenes, pero te acompaño en tu idea de que el patriarcado conspira contra el éxito de las mujeres en la vida en general. Que una mujer se tiene que romper el culo mucho más para llegar al mismo puesto o al mismo ingreso de un hombre equivalente. Eso también es cierto en las minorías raciales (en EEUU), en los extranjeros (en Argentina), obviamente en los discapacitados (Michetti corazón)

    El tema con los bebés, la licencia por maternidad y qué diferencia tienen que tener la madre y el padre es muy difícil porque también está la biología. Una cosa que se puede hacer para cambiarlo es hacer que la madre y el padre compartan la licencia por maternidad, para evitar la discriminación al contratar gente. Eso ya existe en Noruega y en Reino Unido, pero el problema es que casi ninguna pareja elige que la licencia se la tome el padre. Entonces la discriminación no cambia. Y la razón es cultural en parte, pero también es el huevo y la gallina. Porque el hombre hoy gana más y no quiere quedarse atrás en su carrera y perder sueldo pidiendo un año de licencia (acá es un año). Entonces la mujer se pide la licencia porque tiene menos sueldo que perder. Y es un círculo vicioso. Cómo lo rompemos?

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    1. Excelentes notas. Voy respondiendo. Que hoy haya en algunas parejas una instancia de “sentarse a charlar” no es obvio, no pasa en todas las parejas y fundamentalmente no pasó siempre. El rol histórico de la mujer es cuidar la casa y los hijos, y el hombre es el encargado de “proveer”. Que haya una carrera profesional que compita con ese rol histórico hace que sea un problema para los dos sentarse a charlar, pero el “stay at home dad” Todavía es poco común y casi un tabú. Recomiendo mucho el primer capítulo de la serie de Netflix “Easy” que habla justamente de los desafíos de cambiar estos roles ya tan enraizados. Es buenísimo que para vos sea obvio, pero no es así para la mayoría.

      El tema de la Violación es extenso y da para otro debate. Hay escalas en todo, es difícil usar una misma palabra para tantas cosas diferentes. Convengamos que #NoMeansNo y no hay que intentar nada después del NO. Los grises que trae una omisión los podemos ver después.

      Los casos de Noruega y UK de otorgar licencia de paternidad compartida son excelentes. Es la dirección correcta. Pero el resto del mundo sigue viviendo sin esa ley. Que el padre necesita también participar aunque no de la teta, y la madre necesita apoyo. La licencia debería ser con goce de sueldo, no sin goce, hablamos de que el empleador cubra ese sueldo. Y no me refiero a que se tome un año, vamos, que ni para la madre es un año entero sin goce.

      El círculo vicioso como es un círculo da lo mismo donde se genera el corte. Si empezamos porque la mujer gana igual, genial, y si empezamos por una ley que permita elegir, genial. Pero empecemos por algún lado!

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  3. “Para la mayoría de nosotros (…) Cuestionar esas creencias, muchas veces significa fundamentalmente cuestionar quiénes somos como personas, lo que, en caso de que no lo sepas, duele como la puta madre.”
    Aplausos!!! Me encantó Daf!!!! Te felicito y comparto! Darnos cuenta de que no es un pedido hacia “otros”, ver cuál es nuestra parte en esto, qué estamos dispuest@s a cambiar… desde lo más cotidiano.
    Para mover, hay que saber qué sabemos, qué no sabemos, y reconocer que muchas cosas podrían saberse diferente… todo un camino! Nada mejor que encontrarnos en esto! Por muchas más, hablando sinceramente 🙂

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    1. Me alegra mucho que el texto de Mark resuene tanto en todos nosotros! Por eso lo amo 😍 jajaja
      Sí, cualquier cambio tiene que empezar por nosotros! Todos, hasta cuando exigimos justicia o que se termine la corrupción… Y que cueste lo que cueste, mientras el camino sea el correcto va a valer la pena! Gracias In!

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  4. Me pareció muy buena la nota! También pasé por un proceso similar de no identificarme como feminista y considerarlo un movimiento extremista a entender y sentirme parte.
    También rescato lo “loco” que es cuando uno se da cuenta que hay algo tan arraigado que parece que siempre fue así y darse cuenta que no, que es cultural, que tiene sus origenes, sus explicaciones y sus formas de perpetuarse.
    Una vez más creo que el pensarse y re pensarse a uno mismo es algo que tenemos que hacer más seguido y es fundamental para cambiar.

    Gracias Daf!

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    1. Gracias Patricia! Sí, es importante empezar por los valores familiares! “es de nena/nene” es por ejemplo algo que en mi generación fue muy común, y ahora estamos empezando a pensar en que no tiene por qué ser así! De a poco 🙂

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  5. ¡Tu nota me alegró fin de año! Es la esperanza que necesitaba después de leer infinitos comentarios de gente que vive en la prehistoria. Es muy interesante tu click. Yo siempre me consideré feminista pero hace poco empecé a romper con esas cosas que todos tenemos instaladas. Durante años dije en pseudo tono de broma, y me avergüenzo, que hay una diferencia entre ser mujer y ser minita. Desarmar eso me llevó el click de una amiga que me dijo “es como decir ‘negro de alma negro de piel'”. Hubo otros. El que sigue en proceso de “clickación” es el de los hijos sanos del patriarcado. Tenemos muy en la cabeza la figura hombre-mujer-enfermo. El que viola según este concepto es un enfermo (se dice “ese no es un hombre, es un enfermo”) y primero que no hay que criminalizar la enfermedad mental ni minimizar a los criminales poniéndoles el justificativo de que están enfermos. Segundo que como en el imaginario social el violador es el loquito que te cruzás y te viola sin conocerte si quiera, se invisibiliza el consentimiento y la cultura de la violación. Todas las otras violaciones pasan a ser discutibles. Ahí empecé a pensar en todos los que me tocaron la cola en boliches, o los que me quisieron besar por la fuerza, o “las ponemos en pedo” y todos esos lugares comunes de los hombres patriarcales que las mujeres patriarcales naturalizamos. Es un proceso duro pero lo vale. Por un 2017 lleno de clicks y ojalá nos crucemos en la próxima #niunamenos y nos demos un abrazo derribador de prejuicios. ♡

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    1. Qué bueno estar juntas en este proceso de “clickacion” Jajaja
      Es tal cual, van empezado a caer de a poco, yo todavía mantengo en el inconsciente algunos conceptos muy patriarcales y me doy cuenta después de decirlos! El otro día elogiando la cocina del departamento de una pareja amiga le dije a la chica “ahora tenes una cocina grande”…..!!!!!!!!! Cómo cuesta desactivar el chip que nos pusieron!
      El tema de las violaciones, los “enfermos” y como se naturaliza todo es súper interesante, nos falta mucho como sociedad para ver eso…! Gracias por leer, y responder! ♥️

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  6. Traducción de un video de Karen Straughan que explica lo que pienso del feminismo a la perfección:

    (A partir de los 0:46 segundos)

    Primero lo primero, ¿a qué me refiero cuando uso la palabra “feminismo”? ¿Cómo lo defino? Y realmente tengo que definirlo a causa de la naturaleza confusa que tiene la palabra en su uso cotidiano en la sociedad.

    Si la defición de diccionario “bla, bla, igualdad… bla, bla” fuera todo lo que hay para decir al respecto, con gusto me consideraría feminista, o por lo menos, a favor del feminismo. Pero esa definición no es todo lo que hay para decir al respecto.

    Para describir correctamente lo que el feminismo es y lo que hace primero tenemos el asunto pegajoso del “patriarcado” y todo lo que esa palabra implica. Y no. El concepto de Patriarcado no fue una invención de la segunda ola. Se puede ver la cosmovisión de la teoría del Patriarcado expresada claramente en el primer documento feminista colectivo oficalmente reconocido como tal (publicado el mismo año que El Manifiesto Comunista): La Declaración de Seneca Falls.

    En parte decía lo siguiente:

    “La historia de la humanidad es una historia de repetidos daños y usurpaciones hacia la mujer de parte del hombre, teniendo como objetivo final el establecimiento de una tiranía absoluta sobre ella.”

    Eso sí suena como el “Patriarcado”.

    La Declaración de Seneca Falls después presenta una lista larga de normas sociales, políticas y legales que apoyan esta suposición y absolutamente ninguna que pueda llegar a cuestionarla.

    Pensemos en esa posibilidad un momento. La historia de la humanidad es, en esencia, una larguísima violación a los derechos humanos de las mujeres. Esto ha sido un fundamento del feminismo desde sus comienzos y le da un tinte a todos los esfuerzos feministas subsiguientes.

    Si bien el feminismo es principalmente acerca de la igualdad, no es únicamente acerca de la igualdad. No es únicamente una meta o un propósito, sino también se trata de un diagnóstico.

    Ahora bien, una analogía que use varias veces en el pasado al hablar del feminismo es la “teoría de los cuatro humores en las enfermedades”. Podría suponer que la medicina de aquella época realmente creía que estaban dedicados a tratar y curar enfermedades, realmente creían que hacían algo beneficioso. Pero, como los diagnósticos de los problemas estaban equivocados en un nivel fundamental, cualquier cura o tratamiento recetados muchas veces causaban más daño que bien. Entonces, adjuntos a lo que yo llamo feminismo tenemos una hueste de supocisiones, de observaciones, de perspectivas y de hipótesis que podrían describirse colectivamente como la “lente feminista”. Y el modelo de “Patriarcado” es fundamental para esta lente. Modelo nacido alrededor de 1850 y que tomo forma en las subsiguientes olas del feminismo. Y como escoltas del Patriarcado tenemos las condiciones sistémicas de privilegio masculino y opresión de la mujer.

    Entonces, estas tres cosas, el Patriarcado, y sus condiciones asociadas de privilegio masculino y opresión de la mujer, son la fuerza vital de todas las ramas y sectas del feminismo que tienen cualquier grado de influencia en la sociedad. Desde las feministas “pop” como Laci Green, hasta las feministas políticas como Gloria Steinem.

    Así que, cuando hablo de feminismo hablo de una ideología y el movimiento asociado con esa ideología que se fundamenta total, o parcialmente, en las siguientes premisas:

    1.La sociedad, tanto actual como históricamente, es patriarcal.

    2. El Patriarcado es un sistema social en que los hombres tienen la mayoría del poder económico, el poder social, y el poder político, y en que la mujer en gran parte se encuentra excluida del poder, lo cual da como resultado:

    3. Privilegio masculino sistémico y opresión sistémica de las mujeres.

    De estas supociones podemos extrapolar algunas creencias secundarias inevitables que, en mi experiencia, son esgrimidas por quienes apoyan el feminismo en sus argumentos y su activisimo, incluso si casi nunca se habla de estas creencias secundarias.

    La primera es: Todo es culpa del hombre.

    De la definición feminista de Patriarcado podemos concluir que estos patriarcados son construidos y mantenidos principalmente (o completamente) por hombres. Sabemos esto porque los patriarcados son estructuras en las cuales los hombres tienen la mayoría del poder económico, el poder social, y el poder político, y en que la mujer en gran parte se encuentra excluida del poder. No se responsabiliza a los esclavos por su esclavitud, incluso si algunos esclavos, a través de sus dichos y acciones, ayudan a perpetuar el sistema opresor. Se responsabiliza a quienes tienen el poder económico, el poder social, y el poder político necesarios para construir, mantener, y beneficiarse con el sistema. Tratándose del grupo que tiene la mayoría del poder, el hombre siempre ha tenido en sus capacidades colectivas la habilidad de construir y mantener el sistema como desee, y perpetuarlo sin importar lo que quieran otros.

    Las mujeres que ayudan a perpetuar el sistema patriarcal son, esencialmente, todavía víctimas. Lavadas del cerebro que ayudan a mantener un sistema que las oprime (lo que suele llamarse machismo internalizado) o se ven forzadas a encontrar formas en que el patriarcado “funcione para ellas” a expensas de otras mujeres. Pero estas mujeres son incidentales más que instrumentales en la estructura social inherente del patriarcado. Como los “negros esclavos mayordomos”, pueden hacer que el patriarcado oprima mujeres más fácilmente, pero no causan la opresión, no eligieron ser oprimidas, y no tienen el poder de terminar con la opresión.

    Esto nos lleva, inevitablemente, a la siguiente creencia secundaria: Los hombres son malos.

    Si uno cree en el patriarcado, tal como lo describe el feminismo, debemos creer que el sistema es de la forma que es porque los hombres colectivamente prefieren que así sea. Siendo los hombres el grupo más poderoso son los únicos capaces de cambiar el sistema y a pesar de 150 años de feminismo estamos, según nos dicen los feministas, viviendo todavía en un patriarcado en que los hombres tienen la mayoría del poder, en que los hombres tienen privilegios, y en que las mujeres son oprimidas.

    Se podría argumentar que únicamente la existencia del feminismo durante los últimos 150 años ha declarado al hombre como culpable de todas estas cosas, y que esto realmente solidifica el caso en su contra, como actores sociales malvados. Después de todo, antes del feminismo los hombres podían apelar a defenderse por ignorancia. Quizás realmente no se daban cuenta que la mujer era oprimida. Pero ahora, por más de un siglo, el feminismo activista le ha informado a los hombres acerca de estos daños y opresiones, y todavía, de acuerdo al feminismo, seguimos viviendo en un patriarcado que le da privilegios a los hombres y oprime a las mujeres. Algunas feministas, como Gloria Steinem, aseguran que las mujeres de hoy están más oprimidas que nunca.

    El feminismo de los últimos años ha dado algunas concesiones con respecto a los efectos negativos de los roles de género en hombres. Frecuentemente se habla de esto, ya sea con sinceridad o sarcasmo, como “el patriarcado también perjudica a los hombres”. Algunos han llegado a reconocer que ciertas normas perjudican más a hombres que a mujeres. Las tasas de suicidio son más altas para los hombres, por ejemplo; o un mayor riesgo de morir en el trabajo. Sin embargo, es importante resaltar la actitud general del feminismo ante estos daños, y es que en lo más intrínseco, estos daños son un derivado del privilegio masculino y también culpa de los hombres.

    Recordemos que si los hombres tienen la mayor parte del poder en la sociedad entonces solo los hombres tienen el poder de cambiar las normas. Si lo pensamos un poco, esto es más condenatorio que redentor para los hombres, como lo explicaré más adelante.

    Esta es la razón por la cual la respuesta típica del feminismo ante cualquier aseveración, como por ejemplo, que los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de ser víctimas de violencia, sin importar por qué se hizo tal afirmación, es preguntar “¿Y quién victimiza a esos hombres? … ¡Otros hombres!” Mientras que esto muchas veces es cierto, también muchas veces no tiene nada que ver con el punto en cuestión. En mi experiencia esa clase de datos son mencionados como contra-argumentos a las afirmaciones sobre la supuesta normalización y la insistente aprobación social de la violencia contra las mujeres. También se deja implícito que la violencia contra la mujer sucede porque las mujeres son señaladas como objetos de violencia socialmente aceptables.

    Debería ser más difícil argumentar que las mujeres están oprimidas por el sistema a causa de su género cuando son el grupo demográfico social con menores posibilidades de sufrir violencia. Y debería ser imposible de argumentar eso si vemos las iniciativas gubernamentales, tanto locales como globales, que apuntan específicamente a eliminar la violencia contra las mujeres, áun cuando existen menos probabilidades de que sean víctimas.

    Pero estos detalles se le escapan a la mayoría de los feministas. La respuesta comodín pareciera ser el establecimiento de una equivalencia entre víctimario y víctima: “La mayoría de la violencia cometida contra hombres es llevada a cabo por otros hombres, por lo tanto, es culpa de los hombres que los hombres tengan más probabilidades de sufrir violencia”. Y mientras tanto, algunos feministas más pensantes reconocerán que ciertos tipos de violencia de hombres contra hombres son alentados por el sistema, y que no se los considera un problema social, es decir, que tanto la violencia como la aceptación de la violencia contra los hombres son sistémicas.

    Nos queda entonces en las manos una creencia secundaria muy pegajosa, de la cual jamás se habla, pero es el resultado inevitable, la conslusión inevitable de la hipótesis feminista del patriarcado:

    “Los hombres son tan espantosos, que deliberadamente y a sabiendas perpetuarán un sistema que los daña, a veces de formas enormes y horrorosas, tan solo para poder mantener su poder colectivo sistémico para oprimir mujeres.”

    Los hombres continúan manteniendo el sistema, a pesar de que se les informó sobre cómo el sistema daña a las mujeres, y a pesar de haber sido informados sobre cómo el sistema daña a los hombres. Colectivamente, tienen el poder de cambiar el sistema y detener todo el daño, pero todavía no lo han hecho. Pueden hacerlo, pero no lo harán. Básicamente, la premisa es que los hombres odian tanto a las mujeres que se lastimarán a ellos mismos a sabiendas, y se lastimarán unos a otros si al hacerlo las mujeres continúan dominadas, controladas y explotadas.

    Con esto no estoy diciendo en absoluto que estas creencias secundarias forman parte del proceso mental o emocional conciente de la mayoría de los feministas. Por lo general únicamente los elementos más radicales han estado dispuestos a transitar esta fea rama de la lógica feminista. Como los feministas que hacían activismo para que mataran a todos los hombres en un genocidio, como Sally Miller Gearhart y Mary Daly. Las que al igual que Brown, Miller y McKennan describieron a las violaciones como una conspiración masculina para mantener a la mujer subyugada y aterrorizada. Y que describieron la opresión de la mujer por los hombres como la fuente y los planos de todas las otras formas de explotación y conflicto humanos.

    La mayoría de los feministas actuales te dirán que no odian a los hombres. No culpan a los hombres por la existencia del sistema. No ven al hombre como un enemigo. Sin embargo, creen en las suposiciones que justificarían o que son necesarias para la caracterización del hombre como el enemigo digno del odio.

    En este punto quiero aclarar algunas cosas. Muchas mujeres, tanto famosas como desconocidas, han declarado que no se identifican como feministas porque no odian a los hombres, o no están de acuerdo con las acciones de los feministas, o no están de acuerdo con los efectos que el feminismo tuvo en la sociedad, o en las familias, o en la economía. Algunos deciden no ser feministas porque creen que es algo dañino o de odio. Y todas estas son razones válidas para decidir que uno no es feminista, pero no son las razones por las cuales yo no soy feminista.

    Hace mucho tiempo hice un video sobre la propagación del feminismo dentro de la comunidad atea. En ese video yo describí mis sentimientos acerca de mi ateísmo. Quiero aclarar que no soy anti-religiosa para nada, y no quiero abrir una discusión sobre los méritos o falta de méritos de la fé. Simplemente voy a usar mi postura sobre la religión y el ateísmo como una analogía de mi posición con respespecto al feminismo.

    En ese video yo dije que mi posición es la fundamentación con evidencia. De naturaleza empírica. Vengo de una familia que no es religiosa, mis padres creen en dios pero no han hecho ningún escándalo al respecto, crecí junto a otros niños, algunos de ellos iban a la iglesia, y estuve rodeada de adultos de todos los niveles de religiosidad.

    Crecí sabiendo que algunas personas creen en dios, incluyendo mis padres y la mayoría de mi familia. Pero yo no tuve a nadie que me dijera que yo debía o tenía que creer en dios, al punto en que solo se me enseñaba acerca de la religión y acerca de dios, no se me enseñaba a creer en alguna religión particular o a creer en dios.

    Entonces, en mi caso, el ateísmo no fue una cuestión de liberarme a la fuerza de una fé profunda, porque nunca tuve ninguna fé. Mi ateísmo no fue el resultado de que alguien me demostrara que dios no existe. Siempre fue más parecido a esperar que alguien me demostrara que dios sí existe. Y si bien algunas narrativas religiosas me tocan el corazón, incluso las que tienen que ver con Cristo, su vida, sus enseñanzas, su sacrificio en favor de la humanidad, su resurrección; el hecho de que una historia sea fascinante, o de que abarque una verdad superior, o un mensaje noble, o un conjunto deseable de normas morales, bueno, nada de eso la vuelve verdadera.

    Aunque Cristo sea un símbolo poderoso, y haya inspirado muchas cosas buenas, y le haya traído consuelo y felicidad a mucha gente, eso no hace que la historia de Cristo sea verdad. Alguien trató de convencerme alguna vez que creer en dios es bueno para la humanidad en conjunto, y no me importaría. Seguiría siendo atea. Si alguien me convenciera de que los valores seculares son muy perjudiciales para la sociedad, igual seguiría siendo atea. De la misma manera, los argumentos de que la fé y las religiones causan más males que beneficios en la sociedad, o que fueron la causa de genocidios y otras atrocidades, no tienen nada que ver con mi no creencia en dios.

    ¿Y la “apuesta de Pascal”? No es una razón lo suficientemente buena para creer en algo que en mi opinión no ha sido demostrado satisfactoriamente que sea verdad. No creo en dios porque considero que su existencia no ha sido satisfactoriamente comprobada. Si las creencias son buenas para los individuos, o la sociedad, o son malas, no son argumentos válidos con respecto a la existencia o inexistencia de dios. Y hasta ahora todo lo que escuché de los creyentes son argumentos muy buenos acerca de cómo dios podría existir. Y eso es algo que jamás discutí, muchas cosas podrían existir, pero no aceptaré que existen hasta que vea evidencia de que sí existen.

    De igual manera, si el impacto positivo del feminismo en la sociedad fuera del 100% para cada persona de este mundo, aún así no me consideraría feminista. Porque no creo en las supocisiones fundamentales sobre el patriarcado, privilegio masculino, y opresión de la mujer. Si el impacto negativo del feminismo en la sociedad fuera del 100%, y ser feminista requiriera estar en guerra con los hombres, pero yo realmente creyera que las suposiciones fundamentales del feminismo son acertadas y demostrables, y que reflejan la realidad, entonces sería feminista.

    Si yo creyera en el patriarcado, el privilegio masculino y en la opresión de la mujer, vería a todos los hombres como el enemigo y haría lo que esté a mi alcance, lo que pueda, para derrotar ese enemigo. Pero la realidad es que no creo en las premisas fundamentales del feminismo. Los hechos no han sido demostrados satisfactoriamente para mí. Para que el feminismo pudiera convencerme de que sus principios fundamentales son verdaderos, las premisas deberían estar sujetas a intentos de falsificación que sean sinceros, rigurosos, y fallidos; deberían alcanzar la refutación completa de la hipótesis nula; y deberían poder descartar todas las otras hipótesis que podrían llegar a explicar satisfactoriamente la universalidad de los roles de género, la persistencia de la organización patriarcal, la distribución de poder entre los géneros, y la división del trabajo, en todas las sociedades conocidas que hayan alcanzado el estatus de civilización.

    Y como dije, algunos de los mejores argumentos en contra de las suposiciones del feminismo provienen de los mismos feministas. Y muy a menudo de formas muy chistosas, porque los argumentos son presentados como si fuera uno de esos momentos en que te dicen “¡Te tengo!”; pero, el que está siendo “tenido” es el feminista.

    Un buen ejemplo de esto podría ser el siguiente: Durante la sección de preguntas y respuestas posterior a la proyección de la película “La Píldora Roja” (The Red Pill), como a los 40 minutos, Mike Buchanan argumentó que si bien los hombres son la mayoría en el gobierno, y entre la gente que legisla, la suposición fundamental del feminismo es que esos hombres están tomando decisiones y sancionando leyes que privilegian al hombre y oprimen a la mujer, pero pareciera que la realidad es otra. Mike usó como ejemplo el sistema de justicia, en el que se castiga más duramente a los hombres. Bajo las mismas circunstancias la ley se aplica más duramente a hombres que a mujeres, al punto en que si se mostrara la misma indulgencia a los hombres como se les muestra a las mujeres, 5 de cada 6 hombres del Reino Unido que actualmente están en prisión, no estarían presos.

    La respuesta de una de las feministas en la audiencia fue preguntar, “bueno, seguro, pero, ¿cuántos de los jueces dictando sentencia en esos casos son mujeres? Me imagino que no muchos, los hombres están haciendo esto, no las mujeres”. Por supuesto, querida. Lo sabemos. Ese era precisamente el punto. El modelo feminista del patriarcado, privilegio masculino y opresión de la mujer descansa sobre la idea de que los hombres tienen la mayor parte del poder y de la autoridad en la sociedad, y que usan ese poder para privilegiarse como clase a expensas de la opresión de la mujer. En realidad no importan los genitales de las personas que tienen el poder, la cuestión es en favor y en beneficio de quienes se utiliza ese poder. Si es más probable que los hombres en el poder lo usen en favor y en beneficio de la mujer en lugar del hombre como grupo, entonces el modelo feminista del patriarcado es penosamente inadecuado. Pero, ¡felicitaciones! Acabas de demostrar el argumento de Mike Buchanan, y has socavado todo tu sistema de creencias… Y ni siquiera te das cuenta…

    La realidad es que hay otras hipótesis que explican de forma precisa y consistente todas las cosas que el feminismo intenta explicar. Desde la desigualdad representativa de géneros en campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, matemática), hasta las razones por las cuales el 90% del mercado de cremas antiarrugas es femenino, sin tener que realizar piruetas mentales para explicar cómo el patriarcado “es malo para los hombres también”, sin tener que explicar cómo un sistema creado y mantenido por hombres con el objetivo de beneficiar a los hombres a expensas de la opresión femenina muchas veces y en muchos aspectos de la vida que son los más importantes para el bienestar humano los hombres salen más lastimados que las mujeres.

    Y cuando uno piensa en la naturaleza religiosa de estas creencias feministas, la explicación de esas realidades muchas veces termina en frases como “el patriarcado obra de maneras misteriosas”.

    Al feminismo no le interesa la falsificación de sus hipótesis, ni en escuchar hipótesis alternativas. Cuando se los enfrenta con evidencia que contradice sus creencias, los feministas, como la señora en la audiencia, verán esa evidencia como algo que confirma sus creencias en lugar de refutarlas. Otros feministas más radicales intentarán impedir que se acumule y que se proclame evidencia en contra de las creencias feministas.

    Un ejemplo de esto es la impresentable Dafna Joel de la universidad de Tel Aviv, que apareció hace algunos años con Steve Paikin en un panel hablando de las diferencias estructurales y de comportamiento de los cerebros de hombres y mujeres. Ella encabezó dos estudios por separado, uno sobre estructuras cerebrales y el otro sobre sobre los intereses y comportamientos estereotípicos de género. Esos estudios demostraron que a grandes rasgos los hombres tienden a los patrones masculinos y que las mujeres se inclinan más hacia patrones femeninos. Después dijo que como su estudio había encontrado muy poca gente que tuviera un cerebro 100% femenino o 100% masculino, o preferencias y comportamientos que fueran 100% femeninos o 100% masculinos, la conclusión es que no hay tal cosa como un cerebro masculino o uno femenino, y que no hay tal cosa como preferencias y comportamientos masculinos o femeninos. En otras palabras, a pesar de que su estudio encontró diferencias significativas entre las inclinaciones de hombres y mujeres, ella presentó los resultados como una demostración de que las diferencias entre hombres y mujeres no existen en absoluto.

    Después siguió afirmando que cualquier diferencia entre hombres y mujeres es el resultado de la cultura, de las imposiciones de la sociedad en el individuo. Cuando le plantearon que es cierto que hay muy pocas personas con estructuras cerebrales o preferencias 100% femeninas o 100% masculinas, pero que la gran mayoría de las personas muestran una marcada inclinación hacia su sexo biológico ella dijo que esa línea de pensamiento le parecía “poco interesante”. Siguió diciendo que cualquier investigador que quisiera determinar científicamente el alcance de las contribuciones biológicas en las diferencias de género solo podría hacerlo si tuviera interés en justificar la discriminación.

    Mejor dicho, parece que no hay diferencias innatas, pero si las hay, cualquiera que las quiera cuantificar es un sexista intolerante cuya meta final es justificar la opresión de las mujeres.

    No soy feminista porque no creo que la hipótesis feminista del patriarcado como sistema que privilegia a los hombres y oprime a las mujeres. No creo en esa hipótesis feminista, no solo porque jamás intentaron falsificarla ellos mismos, sino que también buscan desacreditar, desalentar y demonizar activamente a aquellos que sí quieren intentar falsificarla, o que quieren presentar hipótesis alternativas para explicar las diferencias de género y nuestras percepciones de los géneros.

    Por eso no soy feminista. No creo en las suposiciones fundamentales del feminismo. No solo no me han demostrado por qué debería creer en su narrativa del patriarcado, sino que además el feminismo ha sido incapaz de refutar la cantidad significativa de evidencia que cuestiona su narrativa.

    Yo soy una aficionada al método científico, al gobierno de las leyes, a la carga de la prueba y todo eso. Ahora quiero que se imaginen una corte de justicia en la cual el feminismo es el fiscal y el patriarcado es el acusado. Si todo lo que podemos ver en el jurado son los argumentos de la fiscalía, y la evidencia presentada por testigos de la fiscalía, yo no votaría a favor de una condena. Aún sin ninguna defensa del patriarcado, si cuento con evidencia presentada de un solo lado no voy a condenar. Ahora imaginen que la defensa presentó sus argumentos y demostró que gran parte de la evidencia presentada por la fiscalía ha sido adulterada o inventada, y que toda la evidencia circunstancial puede explicarse con otras causas igualmente razonables que “el patriarcado lo hizo”.

    Ahora díganme, ¿debería creer en algo de todo esto?

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    1. Hola lury, no sé si responder al post o preguntarte qué opinas vos. Hay muchos razonamientos de esta chica que me parecen falsos, pero a ella en su monólogo le sirven… 🤔 no termino de entender como saca ciertas conclusiones y termina declarándose no feminista por eso…
      De todas formas cada uno llega a su tiempo. Para mi ella tiene una concepción errada de las lógicas del feminismo. Gracias por acercarme otra postura.

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